A veces vuelvo a la adolescencia en mi mente. No me agrada hacerlo. Recuerdos que me marcaron y que hoy en día pienso "tenía depresión" pero tambien logro percatarme que nunca nadie logro darse cuenta, nadie tampoco hizo algo, ¿tampoco existían adultos? quizás ocupados, de todas formas nunca nadie ve el sufrimiento de otros, solo lo hacen para conveniencia.
Recuerdo que siempre estaba durmiendo en clases, no dormía porque tuviese sueño, dormía para escapar de la realidad, una excusa para no tener que conversar con otros. No hablaba con casi nadie, solo tenía dos amigos que ya no son amigos y que tampoco eran muy buenos amigos en verdad, a menudo se burlaban por superficialidades de las personas o se burlaban de mí. Otra característica y que ha traspasado hasta los días actuales es que no lograba admirar a nadie, ningún adulto, ningún profesor, nadie. Me parecía aburrido prestarle atención a alguien que hablaba como si estuviese muerto, prefería ponerme audífonos a escondidas.
Tenía un secreto: me gustaba leer literatura clásica, a menudo pensaba que leer personas que pasaron a la historia por sus obras eran interesantes de admirar y entender. La literatura me gustó a un punto en que para mí era el único momento donde podía conversar con personas interesantes, a pesar de que estuviesen muertas, eran una ouija real para mí en ese momento. Nunca le conté a nadie sobre este pasatiempo en ese entonces, una vez dije algo de un autor de filosofía que llamaba mi atención, todos se rieron... No hablar de lo que me gusta. Luego, conocí otro tipo de personas igual de detestables, aquellos que dicen a todo el mundo que leen libros pero sabes de inmediato que lo decían superficialmente, sin trabajarlos, era aburrido tambien. Me cerré.
Un día, algo se encendió en mí y pude salir de esa depresión o forma de ser, fue un poco tarde... cuarto medio era muy tarde pero cambió mi vida.
Mi libro favorito de la vida son los viajes de Gulliver de Jonathan Swift y en ese tiempo lo disfruté mucho porque hacía muchas referencias a autores que me gustaban y sentía que su forma de ver la humanidad era atractiva y te ponía a cuestionarte muchas ideas sobre la naturaleza humana de una forma misteriosa, te obliga a tomar postura para la vida, para el futuro. En el tercer viaje de Gulliver, se le concede la oportunidad de revivir y conversar con los muertos. Gulliver quiere hacer un festín y escuchar las grandes hazañas de los grandes espíritus humanos que han existido. Siempre me impresionó como el autor describía y se maravillaba con grandes figuras del pasado y las admiraba por sus logros y sabiduría, verdaderos humanos, pensé. Luego, Swift hace una comparación refiriéndose a humanos más coetáneos (para él), ante lo cual dice que en comparación a los héroes de antes parecían verdaderas ratas, no tenían valores y nada de que admirar. Ese momento me hizo reflexionar. Pensaba que el autor tenía mucha razón e incluso llegaba a pensar... si Swift estaría vivo en este tiempo y viese la humanidad de hoy en día, los sistemas educativos, los parlamentarios, etc. Sería aún más cruel con sus comparaciones, yo tambien pensaba que los humanos ahora parecían ratas sin esperanza. Al mismo tiempo que reflexionaba se me cruzó un pensamiento: ¿y si logró hacer con mi vida que Swift estaba equivocado? ¿puedo ser alguien de fiar? ¿puedo vivir al máximo y convertirme en alguien digno de su admiración? es tonto y adolescente porque Swift está muerto ya, sin embargo, esa reflexión me impulsó y me entregó vida. Bueno no solo esa reflexión sino muchas reflexiones de ahí en adelante, madurar quizás, ser consciente de quien eres, armar tu identidad, puede tener muchos nombres, sin embargo, desde entonces he querido convertirme en alguien que pueda decir que está vivo, que puede mejorar siempre, que puede apuntar más alto.
Compartir esto puede ser importante para mí, honestamente quizás la persona que lea esto piense "es de creídos hablar de libros", sin embargo, esto para mí era un secreto, y siempre que lo intentaba compartir me brillaban los ojos pero no podía sentirme comprendido, menos con las personas de mi edad. A veces, los libros nos cambian, nos dan vida, a mi me entregó fuerza, fuerza de querer cambiarme, ser como un tipo de héroe... que tonto y que tonto que aún piense que pueda serlo y que necedad saber que el día de mañana seguiré pensándolo.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario